poemas para conquistar

Aquel día lleno de luz vibrante,
conocí el esplendor de tu ternura,
y la llama viva de tu dulzura,
y dejaste en mí tu huella palpitante.

Aquel día cristalino y fragante,
me cautivó tu cálida frescura,
y la tierna magia de tu lindura,
la cual destila tu encanto reinante.

Aquel día lo guardo tiernamente,
en las límpidas páginas doradas,
de mi cálido corazón viviente.

Aquel día de luces perfumadas,
y de un vívido color floreciente,
dejó en mí tus vivas huellas perladas.
Autor: Joel Fariñez

___________________________________________________________

Cómo me provoca esa boca roja,
de morder tus labios tengo ansias locas,
enredar tu lengua a mí se me antoja,
escurrir tu boca… esa boca roja.

Si sólo supieras cuánto yo te quiero,
aferrarte a mi cuerpo !Cuánto lo deseo!
quedar sin aliento cuando yo te beso,
bordear trozo a trozo el camino a tu cuello.

Esa boca roja !Cuánto me fascina!
por un beso tuyo, yo daría mi vida,
probar ese néctar, que gran ambrosía,
pues yo sólo tiemblo cuando tu me miras.

El rubor de tus labios quiero desteñir,
porque sin tu boca no quiero vivir,
cual manjar de dioses te quiero sentir,
y a esa boca roja quiero seducir.

Autora:
Andrea Chica​

________________________________________________________

No sé como decirte
que tus ojos son como las estrellas,
como una sinfonía dulce,
que acarician como una brisa suave.

En tus ojos mis versos se hacen infinitos.
Tus miradas ruedan en mi alma
como el rocío en las flores de la noche,
o son como luz
que alumbra la poesía de mi espíritu.

Musa, me miras,
no logro concebir palabra alguna,
deja que te hable otra vez con mi silencio,
decirte, quizá algún día, con un beso,
como tus ojos son tan bellos
como el mar en el que duerme la luna…

_______________________________________

Si los colores del crepúsculo
pudiera yo atrapar,
te los ofrecería como ramilletes
para poderte conquistar.

Si los días del amanecer
lograra yo trasladar,
te los entregaría
a manera de una rosa,
para que con alegría,
pudiera embelesarme
en tu besar de diosa.

Si a las luciérnagas
del firmamento
pudiera yo alcanzar,
te las traería relucientes
como bellos brillantes,
y sonreír en una eternidad
como nuevos amantes.

Amante he sido y he sabido
que a lo traído por Cupido
también se le conquista,
que no con ilusiones,
que no con promesas,
sino ofreciéndote
a ti, ¡mi amada!
lo único que tengo,
la esencia de mi ser.

Autor: Luis Rayo

Opina

*